Incio “Reconocemos la necesidad de articularnos como región en el cuidado de la Casa Común”: Iglesia Católica del Caribe

“Reconocemos la necesidad de articularnos como región en el cuidado de la Casa Común”: Iglesia Católica del Caribe

“Reconocemos la necesidad de articularnos como región en el cuidado de la Casa Común”: Iglesia Católica del Caribe

Mensaje del II Encuentro de la Ruta por la Reconciliación y la Paz del Caribe Colombiano realizado los días 20, 21 y 22 de septiembre del presente año en el seminario Juan XXIII en Salgar, Atlántico, del cuál formó parte el Padre Javier Marquez, Director de Pastoral Social, el Padre Carlos Alberto Perez Hoyos  y Monseñor Luis José Rueda Aparicio, Obispo de la Diócesis de Montelíbano.

Como Eco de la reciente visita del Papa Francisco a nuestro país, y teniendo como telón de fondo la realidad del Caribe Colombiano en temas de Reconciliacion y Paz, Las Pastorales Sociales, los programas de Desarrollo y Paz, las vicarías de las jurisdicciones eclesiásticas, la Red Nacional de Programas de Desarrollo y Paz, Universidades, Empresarios y entidades de Cooperación junto con el acompañamiento de Interteam, meditaron, reflexionaron y presentaron un documento a la comunidad en general que comtempla 9 puntos.

La declaración del II Encuentro de la Ruta por la Reconciliación y la Paz del Caribe Colombiano comienza expresando que la Ruta “Nos invita a Confesar la Fe con plenitud, a tener una renovada convicción en lo que hacemos, a confiar en las personas que acompañamos y a mantener la esperanza para los 11 millones de personas que vivimos en esta región Caribe, que anhela, como toda la nación, la Reconciliacipon y la Paz”.

Y no puede ser más contundente el mensaje, pues desarrolla y aplica la Encíclica del papa Francisco Laudato Si, buscando articulacion en el cuidado de la Casa Común como reto y exigencia propia, promoviendo el estudio, el conocimiento y la aplicación de la Encíclica (punto 1 y 2 de la Declaración) que se expresa ya no en grandes eventos mundiales de Cambio Climático y Ambiente, sino aterrizados a los ciudadanos de a pie y la convicción de pensarse y articularse entorno al Agua como principal activo de desarrollo.

Señala el documento que “lamentan profundamente que la mayoría de los pescadores transcurren mucho tiempo en rios, mares, ciénagas y lagunas, con embarcaciones muy  precarias” lo cual, “hace del arte de la pezca una profesion peligrosa que si bien unas veces da para comer no alcanza ciertamente el goce efectivo de los derechos”. (puntos 3 y 4 de la Declaración).

“Creemos y reafirmamos que el Agua que riega nuestra región caribe es un Don de Dios, un derecho humano vital y un bien común” y declaran que: “Acceder al Agua es una cuestión de justica y sostenibilidadad social y política de todo el Caribe” lo anterior, aprendido en los tres días de reflexión y oración.

La iglesia Católica del Caribe Colombiano acoge el buen propósito de construir una agenda por el cuiadado de la Casa Común y rechazan la cultura dominante en muchos de nuestros pueblos y ciudades en la que todo se vale, menos la vida ( puntos 5 y 6 de la Declaración), y expresan de manera crítica que reaccionan de manera grandiosa ante desastres inevitables y en forma cobarde, frente a desastres que se pueden evitar tales como la confrontación armada y la criminalización del conflicto social, señala el documento.

La declaración del II Encuentro de la Ruta por la Reconciliación y la Paz del Caribe Colombiano expresa su solidaridad con los migrantes de Venezuela promoviendo una acogida “digna y respetuosa”, reconocen que toda ruta es un camino y  por ello se ven en la necesidad de identificar en el esfuerzo de la Reconciliación y la Paz las señales de progreso que les puedan ir indicando los aciertos que van teniendo (puntos 7 y 8 de la Declaración).

Finalmente, hacen visible que en el camino transitado harán presente a los mas pobres, los cuales, según lo expresado en la decalración “han sido tratados en los medios de comunicación desde estereotipos sociales, normalmente como grupos de peligro y amenaza en vez de ser considerados como personas con una historia y una dignidad propias”, concluyen.

 

 

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